Mis 5 Reencarnaciones
(Prefacio)

Estaba observando las nubes que rodeaban nuestra montaña sagrada y recordaba cuando para nuestra tribu era parte de nuestra religión (y pensábamos que eran resto del fuego que rugía en sus entrañas) ... más hoy, simplemente observandolas con paciencia y mirando con distintos ojos ... no era fuego, era agua, que se concentraba en su cima, pues quería compartir sus breves momentos de existencia 3n lo más alto ... muchas cosas habían cambiado en nuestra tribu, en nuestra religión y en nuestra cultura ... antes se oía a un infante llorar ( y se le daba un guantazo, y lloraba más) y se le gritaba, no comprendamos que ya comprendía y sólo pedía que le escuchara mis ... Ese fue el comienzo de nuestra evolución.
En otro lugar de aquellas tierras, no muy lejos, más si apartado, subido en el Gran Árbol andaba subido, como cada luna llena, Belmono.
Eran sus mejores días de meditación ... hacia meses que decidió comenzar a pensar por si mismo y ello le trajo muchos conflictos con su tribu ... eran muy hospitalarios, pero seguían anclados en sus intocables tradiciones ... no era ningún problema para mi que amo que las tradiciones se mantengan, pero cuando empiezan a imponerse por encima de la voluntad de la persona no acaba en nada bueno ... y pensar por ti mismo era enfrentarse a ellas.
Ese día algo había en el viento que marcaba el ritmo de las sensaciones ... algo, en un lugar de la playa atrajo Carbón, Belmono y Artenegro a coincidir en el mismo lugar en el mismo momento ... todo fue tan espontáneo, que cuando los tres muchachos vieron acercarse a los otros dos hacia el mismo lugar, ninguno se sorprendió, se aceleró, ni se perturbó ... siquiera caminando pausadamente hacia es pequeño promontorio que coronaba esa avanzadilla que penetraba en el mar bravío ... subieron a ella, se saludaron sin desconfianza y se sentó cada uno en una roca a corta distancia de los otros, en silencio y los tres se dedicaron a observar la bahía con ojos curiosos y ¡distintos!
El viento traía la brisa del mar impregnada en sonidos envolventes que susurraba y les hacían llegar los mensajes de todo aquello que había más allá del horizonte ...
Continuaron los tres indiferentes a cualquier sonido que no proviniera de las olas que arribaban a la bahía, imaginando desde donde procedían ... quizás desde la otra parte de la bahía, o quizás desde el confín del mar que desconocían ...
Tras varias horas de silencio empezaron a intercambiarse miradas de curiosidad a, ... no había habido entre ellos ni un sonido, ni una palabra, ni una interrupción a sus pensamientos, sentimientos ni sensaciones ... y ello fue suficiente para crear un clima de respeto, de confianza y de comprensión ... que en ese mismo instante comprendieron que habían sellado su destino, y que el destino les había escogido para que cruzarán sus caminos ... siguieron meditando sin aún pronunciar ningún sonido, pero comprendieron que ... años después amanecí en otro lugar, en otr época, en otro cuerpo ... (final del Prepucio ... sorry del Prefacio)
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